sábado, 6 de septiembre de 2014

Controlar el destino

Quisiera tener el control del destino, para unirnos ahí en donde el sol intente darle color a la madrugada.

Quisiera desvelarme en tus brazos, acariciando el sentimiento más profundo de tu piel.

Que la noche se preste a la locura de amarte, a la irracionalidad de este sentimiento que crece profundo y se eleva buscando tocar tus cabellos.

Amarte es cerrar heridas, sanar hasta el tiempo y ahuyentar la soledad.

Mirarte y darme cuenta que existes, que eres real, tan real como tus palabras. Cada una de ellas comprometidas, inteligentes, a veces graciosas.

Quisiera tener en mis manos un ramo de estrellas, una rayo de sol que de calor a las frías mañanas de dolor.

Quisiera ser siempre el apoyo de tus locuras, el sencillo designio de estar aquí compartiendo esta vida.

Me falta mucho por aprender de la existencia, me falta comprender la locura en exceso de pensarte, espero pronto poder hablar con el responsable de que mi corazón está siempre predispuesto a latir en tu dirección.

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