Fuiste lo colectivo, fuiste la calle triste de esa madrugada, fuiste la ternura de aquella espera, fuiste el llanto mirando el río, fuiste las palabras que nunca escuchaste, fuiste la voz que nunca llegó. Fuiste una triste canción, fuiste esa lágrima hasta dormirme, fuiste Montevideo, Colonia y BUenos Aires.
Soñar y esperar, sueños que se ahogaron en el fernet, ilusiones que se escapaban en la mirada incómoda que me dolían. Jugaron tus brazos lejos de esta realidad, jugaron, el plomo y la desesperación, un sentimiento robado y darme cuenta que era hora de decidir.
A veces me arrepiento de mis decisiones, a veces he tenido ganas de hablarte, a veces me dolio el pequeño esquivo, a veces quise planteartelo. Una estancia a lo lejos donde lei PAZ, donde me di cuenta que alejarme era lo mejor que podía hacer. A veces me sacrifico.
Miro el río, en el horizonte se alejan la silueta de una ciudad que no se arrepiente de dejarme escapar. Tranquilamente muerdo mis uñas y busco alguna figura conocida, es ahì donde el sueño de 50 horas sin dormir me van venciendo. Caigo ligeramente y sin dudas se que debía irme.
Soñar y esperar, sueños que se ahogaron en el fernet, ilusiones que se escapaban en la mirada incómoda que me dolían. Jugaron tus brazos lejos de esta realidad, jugaron, el plomo y la desesperación, un sentimiento robado y darme cuenta que era hora de decidir.
A veces me arrepiento de mis decisiones, a veces he tenido ganas de hablarte, a veces me dolio el pequeño esquivo, a veces quise planteartelo. Una estancia a lo lejos donde lei PAZ, donde me di cuenta que alejarme era lo mejor que podía hacer. A veces me sacrifico.
Miro el río, en el horizonte se alejan la silueta de una ciudad que no se arrepiente de dejarme escapar. Tranquilamente muerdo mis uñas y busco alguna figura conocida, es ahì donde el sueño de 50 horas sin dormir me van venciendo. Caigo ligeramente y sin dudas se que debía irme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario