Te vi, llegaste como el viento de algún lugar en este espacio.
En ese momento preciso donde el invierno más golpeaba la piel.
Te zambulliste y saltaste en la nada de esta locura que se despierta en mi mente.
Paseaste todo el día y aminoraste tu paso observándolo todo.
Así, entre sonrisas te hiciste luz en la oscuridad.
Abriste paso en la soledad provocada por no haberte encontrado antes.
Pusiste blanco sobre negro en mis sentimientos.
Creciste como la flor de palestina, entre humo, dolor y llanto.
Creí que no llegarías, que tal vez te habías perdido en tus motivos.
Que en esta encrucijada que plantea la vida tal vez te habías ido por otro camino.
Hoy renace la esperanza, sé que estás ahí leyendo esto que escribo.
Te vi, llegaste en mi sueño de madrugada, en mi destino te cruzaste.
Espero que seas real, aunque no veo tu rostro, llegaste justo a tiempo.
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