El Arco iris nació en un segundo,
encontró al niño entre llantos y polvo,
una gran marejada de dolor atravesó la escena.
El sueño dejó de serlo para ser real pesadilla.
Continuará por siempre llorando en silencio,
mientras los grises de estos días tristes pintan el cielo,
¿A dónde irán sus pasos buscando seguridad?
Escucha la voz de su madre antes de la detonación,
un angel cubre su cuerpo y lo aleja,
tal vez hubiese querido tener la misma suerte que su familia,
tal vez hubiese preferido no quedar solo entre muertos vivos.
Se levanta y desactiva la muerte con sus manos,
Camina y se aleja de otra realidad que quema.
Pasan los años, los días se repiten, el sol se agota en su piel,
Las canas se peinan, las secuelas aturden cada noche,
Este niño creció entre amores y odios,
aferrándose a la vida solo por no morir.
Aprendió a ser lo que odia, aprendió a hacer doler,
su refugio no fueron los brazos de una madre,
tampoco el reto de un padre. Su lugar en el mundo
ya no existe porque los hombres de la paz lo han destruido.
Todos piensan en reconstruir una ciudad,
¿Quien pensara en reconstruir la vida de este niño?
Lamentablemente su paso ya fue olvidado,
porque estuvo de aquí para allá rondando como un anónimo,
como mucho será un libro, una película, un poema.
Como mucho será un recuerdo para alguien.
Cuántas vidas se pierden a diario en el universo de la guerra,
entre miradas al cielo y desesperación
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